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Manejo técnico de gallinas ponedoras: 10 recomendaciones claves para el levante

10 / 03 / 2020

Un animal sano es aquel que se encuentra en condiciones de confort y bienestar. Y un animal con bienestar es la base para obtener el máximo rendimiento productivo posible y el mejor resultado económico para nuestras empresas.

El manejo técnico es hoy uno de los grandes diferenciadores en la producción avícola. De sus buenas prácticas depende en gran medida el óptimo desempeño de nuestras parvadas. Hemos recopilado los que consideramos son los principales aspectos a tener presente para el adecuado manejo técnico en granjas de gallinas ponedoras durante su etapa de levante. Se las contamos aquí. 

Por: Equipo Técnico Premex

Generalmente la etapa de levante abarca desde el nacimiento del ave hasta la semana 17 o 18 según la estirpe y el enfoque productivo. Los expertos coinciden en que de estas, las 5 primeras semanas son cruciales porque durante esta etapa se definen muchas de sus condiciones productivas futuras. 

Si analizamos con detenimiento, durante las 5 primeras semanas tenemos que controlar factores como temperatura y humedad, hacer despique, vacunaciones individuales, explorar sistema de calefacción y de ventilación, es decir, hacemos una gran cantidad de manejos importantes en el ambiente y en el ave.



Entre la semana 1 y 6 se presenta el desarrollo de los principales órganos, así como del sistema inmune y digestivo; desarrollo que va ligado de forma directa con la ingesta de alimento que logremos en el ave durante esta etapa. No se está desarrollando de forma importante su sistema óseo y muscular, ni se están generando reservas de grasa. Básicamente en lo que está creciendo es en órganos; por esto se vuelve vital alcanzar el peso. Entre un 60-70% del peso total del ave equivale a sus órganos y en gran parte lograr este objetivo dependerá del buen manejo técnico realizado.

Por eso, a continuación presentamos recomendaciones claves para la llegada de las aves, la cría y en general, toda su etapa de levante.

1.Estrategias para controlar la temperatura

Desde el primer día, es necesario contar con una temperatura acorde a las necesidades del ave, y al estrés con el que llega. Los manuales comúnmente dicen que hay que recibirla entre 33º C- 34º C , pero si la recibimos al mediodía, en un clima cálido, y el ave viene en el camino a 37ºC- 38ºC realmente no es acorde recibirla en esos 33ºC-34º C sino a 29ºC-30ºC para que se refresque el ave y luego quiera tomar agua. 

Hay una propuesta que podemos hacerle al personal de la granja, para evaluar la temperatura, solo basta con decirles a ellos mismos que entren al galpón y nos digan cómo se sienten, porque así mismo se sentirá la pollita, entendiendo que ella necesita la temperatura un poco más alta. Es un factor natural, actuemos en consecuencia con ello. 

Otra recomendación es tener muy presente la clase de pollita que va a llegar. Tener una comunicación clara y permanente con la incubadora es vital. La idea es mantener la uniformidad desde la entrega de la pollita; todo depende si va pequeña, mediana, grande, para hacer un manejo y una recepción diferenciada, no es lo mismo una pollita de 35 gr que necesita mayor estímulo, y una temperatura un poco más alta, a una de 42gr, por ejemplo. 

Ahora, hay otro momento crítico en el que el manejo de la temperatura y el espacio es clave. Las tablas de referencias que se encuentran en los manuales son una guía, normalmente basadas en ambientes controlados o condiciones ideales, y citan que hacía el día 29 de edad, todas las aves deben estar sueltas en la totalidad del galpón, pero cuando lo hacemos, el problema comúnmente es que la temperatura baja más de lo esperado, porque es posible que en el día la temperatura sea de 34°C pero en la noche baje hasta 18ºC y como el área aumenta de manera importante, mantener las aves en confort térmico se dificulta notoriamente. 

El delta de temperatura ideal no debería ser mayor a 6º C, y debemos saber que en zonas del trópico es difícil que esto pase. No podemos influir fácilmente sobre las temperaturas máximas ambientales, o diríamos que implicaría mucho más, tener ambiente controlado, por ejemplo, pero si no contamos con dichas condiciones, sí podemos incidir sobre las temperaturas mínimas sin necesidad de cambios estructurales importantes. 

¿Qué propuesta tenemos? Manejar las ampliaciones de espacio, según el peso del ave, y según el ambiente donde estemos. Después del día 29, vamos a hacer 3 ampliaciones adicionales, paso a paso, hasta que al día 55 o 65 ya le demos todo el espacio a las aves. No es igual la capacidad de termorregulación de un ave de 250grs frente a una de 500 o 600 grs. De esta manera podemos controlar más la temperatura y el ambiente. 

2. La humedad relativa y lo que implica 

La humedad relativa es realmente un factor ambiental que marcará la diferencia. Una pollita que llega a una humedad del 60% al 70%, y que nace alrededor el 80% de humedad , se va a deshidratar mucho más fácil cuando llega a un galpón con una humedad relativa del 30% ó 40%. El cambio es muy drástico para ellas y por diferencia de humedades, por evaporación y convección, el ave perderá humedad hasta igualar el ambiente.

La aves normalmente llegan al galpón después de su viaje a tomar agua y posteriormente proceden a consumir alimento. Si la humedad relativa está muy baja, se dedican netamente a tomar agua y la ingesta de alimento es muy deficiente, ese factor nos afecta productivamente, por eso es que debemos implementar estrategias para mantener las condiciones ambientales controladas y mediante estrategias de exposición de agua en el galpón o aspersiones con gota fina, mejorar el parámetro y acercarnos lo máximo posible al perfil de humedad inicial del ave.  Agua fresca para ellas y con temperatura adecuada evitando dejar los bebederos próximos a las criadoras y así evitar su calentamiento.

3. Usemos la ventilación a nuestro favor 

Generalmente tememos ventilar porque se enfría el galpón pero es más grave si no ventilamos. Las aves respiran oxígeno y este se transforma en CO2. Con el proceso de calefacción sucede igual, requieren oxígeno para la combustión y generan dióxido y monóxido de carbono. Entonces la temperatura está muy bien y hay un buen manejo de la calefacción, pero al entrar al galpón vemos a una pollita a veces postrada, inactiva, porque existe una deficiencia de oxígeno y puede estar cruzando un cuadro de intoxicación por CO2 sin saberlo. 

La estrategia de manejo de cortinas en donde subamos unas y bajemos otras para que haya intercambio de gases pero no existan ráfagas de viento, y para que el aire al interior sea adecuado, es clave. Es factible que se nos enfríe en algunas ocasiones y podemos requerir más calefacción pero es preferible esto, a tener condiciones de aire adversas o nocivas para ellas. Con esta estrategia veremos cambios importantes en la actividad de las aves, mayor consumo de alimento durante la fase de calefacción (1,2,3ra semana).

4. Tengamos un buen manejo de la calefacción

El primer factor que debemos tener en cuenta es que la calefacción dependerá siempre de la temperatura de la zona en la que se ubique mi granja o empresa. No será el mismo uso en una zona cálida a una de temperaturas bajas. 

Las guías normalmente nos indican que a partir de los 28 días, las aves no necesitan más calefacción pero es una teoría que puede no tener aplicación cuando hablamos de lugares por ejemplo con heladas nocturnas de hasta -2ºC. Para estos casos recomendamos que lo prolonguemos hasta el día 35 o más de ser necesario y que dejemos la calefacción solamente durante las horas más frías de la noche o la madrugada.

Estos datos que me permiten registrar los cambios de la temperatura en el tiempo los entrega de manera ágil Asimetrix, nuestro partner de conocimiento, que dentro de su portafolio mide estas y más variables medio ambientales y productivas, permitiéndonos ser asertivos en nuestras decisiones, porque nosotros no estamos 24 horas en el galpón para saber a qué temperatura están nuestras aves durante toda esta etapa, pero los sistemas de telemetría sí estarán y serán nuestros mejores aliados para establecer un programa que se ajuste a nuestras necesidades.

5.Recomendaciones claves para el despique

El despique es un proceso álgido y sin duda alguna el manejo que genera mayor estrés en el levante de las aves. Le estamos cortando una parte de su cuerpo y si no lo hacemos con cuidado y de manera correcta, podemos generar traumatismos excesivos. 

Algunas empresas de la industria aún lo hacen entre semana 6 y 9 teniendo en cuenta que durante estas semanas es más fácil despicar, porque el pico está más largo y el ave tiene un mayor tamaño, pero también tenemos otro factor y es que está más duro, por tanto el ave presenta mayor traumatismo, trayendo consigo consecuencias importantes en el consumo de alimento, presentando bajas sustanciales hasta por 4 días, en algunos casos, y tardando unos 5 días más en recuperar de nuevo el mismo ritmo de consumo, es decir, en total son 9 días que perdemos. 

Es entonces recomendable hacerlo antes. El desarrollo del ave no es tan ajeno al de un ser humano en crecimiento, un individuo joven se corta y su cicatrización es más rápida, un adulto se corta y su recuperación es más lenta. 

Es por estos riesgos que un alto porcentaje de la avicultura está haciendo el despique entre semana 2 y semana 4. En este caso las aves al otro día bajan su consumo entre un  20% - 40% pero al siguiente día prácticamente su consumo se normaliza. Un factor de menor pérdida para la productividad, comparado con la afectación del consumo al hacerlo entre semana 6 y 9, en la que se tiene una pérdida de peso aproximada entre un 8%-15%. 

Lo recomendable siempre será realizar el despique a dos cortes, se corta primero el pico de arriba y luego el pico inferior que es un poco más corto. Existe una tendencia hoy que consiste en hacer el despique en el día 1, con sistema láser, sin embargo se encuentra aún en proceso de estandarización. Por ahora consideramos que lo ideal es hacerlo entre semana 2 y 4.

Hay otro aspecto importante y es saber cómo llega la pollita al despique, en qué condiciones, es recomendable llegar con una pollita con más del 4% o 5% de su peso ideal o de tabla, como suele llamarse, que es lo que presupuestamos perder en el proceso. 

Si mi objetivo es que tenga 200 gramos, tengo que llegar con una pollita en 210 gramos porque así sabemos qué post-despique nuestra ave estará con peso de tabla o muy próximo a él. Si llegamos con una pollita por debajo de tabla, tengamos presente que el despique va a traer alteraciones en el peso aumentando la brecha con el objetivo de la tabla, situación poco conveniente.

Otra recomendación clave es tener clara la fracción del pico que se debe cortar pues por el tamaño del ave existe un mayor riesgo de excederse en el corte llegando que ahí debemos cortar la parte blanca, y no la rosada. Como son tan pequeñas, corremos el riesgo de que el ave se desangre. 

Las aves normalmente tienen poco nivel de coagulación. Cortamos y fácilmente se pueden desangrar porque la sangre es muy líquida. Por esta razón es recomendable, que por lo menos dos o tres días antes, y tres días después del despique, suministremos vitamina K, que contribuye con un mejor proceso de cicatrización y coagulación. 

De esto depende la prevención. La mayoría de muertes que se dan en ese momento, son por aves desangradas.

6. Hagamos un buen manejo de las vacunas 

En el tema vacunal, es importante identificar que cada zona geográfica tiene riesgos diferentes. Lo importante siempre es cubrirlo, hacer muy bien el proceso, así como evaluar la necesidad y la función de cada vacuna.

Revisemos si en realidad la necesitamos, y si la estamos aplicando de forma adecuada. Suele pasar que su aplicación no sea de la forma correcta. A veces si es una vacuna que viene para aplicar de forma intramuscular, la aplicamos subcutánea, o si es una vacuna individual y la aplicamos en el agua, claramente tendremos fallas en la efectividad. 

Seamos muy rigurosos entonces con el manejo vacunal, incluso también en este caso requerimos seguir los cuidados y el control para alcanzar niveles adecuados de temperatura. 

7. Recomendaciones para la luz 

La luz tiene dos funciones: en las primeras semanas, tiene como función que el ave esté más activa, que mejore consumos, que sepa identificar fácilmente dónde está el alimento, dónde están los comederos, bebederos, etc. Cuando logramos que ellas identifiquen bien estos elementos, tenemos mejores ganancias de peso por un menor consumo. Esa es la función de la luz cuando comienzo. 

Para esta función es importante que les demos a las aves: 

En el día 1 y 2: 22 horas de luz. 

En el día 3 y 4: 21 horas de luz. 

Después 18, 16, y va bajando paulatinamente, según lo que vamos buscando con nuestros objetivos productivos, siempre pensando que el ave necesita descansar.

A veces caemos en el error de darles 24 horas de luz para que coman, y no darles horas de descanso. Es importante que desde el primer día haya mínimo dos horas de descanso, porque con esto también contribuimos a la asimilación del alimento. 

Posteriormente, la función de la luz es otra, una de ellas es el estímulo lumínico. Que el ave arranque postura por horas luz, que en este caso debe ser luz cálida, para lograr mejorar producción de huevo, ovogénesis, mejorar calidad de cáscara, y otras condiciones. 

8. Uniformidad

Es importante no perder en la primera semana más del 10% de la uniformidad del ave. Procuremos que la uniformidad no se baje del 60% -70%. Debemos buscar un estímulo suficiente en la alimentación, trabajar siempre por que el agua esté fresca (recordemos que está expuesta al calefactor y a veces cuando sube llega a más de 21ºC, perdiendo la frescura). Ante esto debemos buscar medidas para cambiarla continuamente y que se mantenga fresca. 

9. Consumo de alimento 

La nutrición en el computador siempre está bien, el reto está en que también funcione en campo. En el computador, por ejemplo, podemos tener que nuestras aves se deben comer 9 gramos en la primera semana, el reto está en lograr el estímulo, y para esto encontramos varias propuestas.

Una de ellas es la alta frecuencia en la entrega del alimento, hagámoslo en baja cantidad,  7- 8 veces al día, durante la primera semana. 

Procuremos también que en menos de 10 centímetros tengamos las dos cosas básicas para las aves: comida y agua.

Ayudémosles a identificar fácilmente qué es comida y qué es para beber. Su naturaleza es picar el piso. Así que usemos la alternativa de poner el alimento en piso para que lo encuentren de inmediato. 

¿Cómo manejar el alimento? el alimento en harina es una partícula muy fina y normalmente no le genera curiosidad al ave, ella tiene que picar muchas veces para llenarse y así no garantizamos el mismo aporte nutricional. Si lo entregamos peletizado, sabemos más fácil cuántos nutrientes estamos entregando y ellas lo asimilan mucho mejor. 

10. Cambio de alimento 

La teoría generalmente nos indica que la semana 1 es de preinicio, que luego tenemos 5 semanas de inicio, que en semana 6 paso a levante, y luego paso a preproducción, etc. Estas etapas en las guías me pueden indicar que debo cambiar alimento según las semanas, pero no es tal cual así, hemos encontrado una muy buena alternativa y es que el cambio de alimento debe darse por peso del ave ¿En qué consiste? 

Normalmente, a medida que vamos cambiando el alimento, arrancamos con uno muy concentrado, con un porcentaje de proteína más alto y de energía más alto, que busca con el menor consumo posible, ganar más peso. Luego, cuando va cambiando la fase, bajamos la proteína y la energía. 

Exponemos un ejemplo, arrancamos con un 22% y luego un 20.5% después pasamos a un levante de 19% y luego a un arranque que es pura fibra y calcio, y la proteína baja en promedio al 18.05%, entonces cada vez el perfil nutricional de energía y proteína baja. Si nosotros hacemos el cambio de alimento por edad y no por peso, es muy contradictorio porque estaríamos cambiando el alimento para que sea menos concentrado, y tenga menos perfil nutricional, a un ave que aún no ha cumplido peso.

Entonces supongamos que estamos a la tercera semana y estamos con -10% de peso, y lo que hago, por seguir la teoría, es cambiar el alimento, ya esa diferencia no va a estar en -10 sino que llega a -15. El alimento lo debemos cambiar cuando vemos que logramos el peso. Si no lo cumplimos, entonces tenemos que darle 3 o 4 días más el mismo alimento para lograrlo. Financieramente es bueno, si revisamos cuánto alimento pudimos ahorrar, pero también revisemos cuánto perdemos en producción luego, cuando tenemos menos huevos, o un ave enferma. A veces nos asustamos en darle más, pero realmente hay que dar ese paso. 

Veamos un caso de éxito 

Trabajando juntos, logramos mejorar las condiciones de una granja avícola teniendo en cuenta varias de las recomendaciones de manejo técnico compartidas en este artículo. 

La línea azul nos indica la guía de la estirpe, la línea roja hace referencia al lote 04 donde aún no se manejaban sensores de internet de los animales y no se hacía seguimiento del manejo técnico de forma más exhaustiva.

La línea verde, en cambio, nos indica el lote actual 05 donde se hicieron varias recomendaciones de manejo, especialmente de ampliaciones y temperaturas controladas por medio de los sensores, así como un despique temprano. En ella observamos una mejora notable en los parámetros de peso.

Para concluir

Realmente es importante considerar la teoría como una guía y un buen punto de referencia que debemos llevar a la practicidad, adaptarla a nuestras realidades y necesidades según las zonas geográficas y sus temperaturas, debemos adecuar nuestras prácticas de manejo técnico según la genética de nuestras aves, los objetivos de nuestras empresas productivas, los costos, y por supuesto tomar decisiones durante el proceso, a partir de los aprendizajes. El manejo técnico siempre traerá algo nuevo y mejor por enseñarnos, así que estemos abiertos a las nuevas posibilidades.  

Los compartidos fueron los puntos que consideramos claves, pero sabemos que hay muchos aspectos más que ocupan un lugar importante en el manejo. 

Consideremos el internet de los animales como un gran aliado para mostrarnos el comportamiento de las variables productivas y medio ambientales, a través del día, la semana, el mes y el año, identificando periodos de cambio máximos y mínimos en temperatura, luminosidad, velocidad del viento, calidad del agua, etc. La telemetría mide por nosotros, y hoy traza un nuevo presente y futuro de abundancia para el sector pecuario, usándolo como sistema de medición y control de las más de 3 mil variables que participan en nuestra producción y que, como seres humanos, aún con grandes capacidades, no podríamos controlar solos. En sinergia, el hombre y su máquina , logran el complemento perfecto para controlar el TODO en una granja.

¿Quieres saber más?

Contacta a uno de nuestros consultores técnicos y recibe más información sobre el manejo técnico de gallinas ponedoras en etapa de levante y producción aquí 

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